Somos Buinaima

Promovemos el aprendizaje de las ciencias

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¿Quiénes Somos?

 

La Asociación Colombiana pro Enseñanza de la Ciencia, Buinaima, se fundó con el objetivo central de “mejorar la calidad en la enseñanza de las ciencias y de sus diversas aplicaciones en todo el territorio colombiano y a todos los niveles, integrándola al proceso enseñanza-aprendizaje de las otras áreas del conocimiento, incluido el artístico y el filosófico, todo ello con responsabilidad social y ambiental”. Para realizar este objetivo promueve “actividades tendientes al mejoramiento de la enseñanza, cursos de capacitación para la enseñanza formal y no formal a todos los niveles, y también congresos, simposios, encuentros, talleres…” en fin, toda actividad que favorezca la consolidación de las comunidades de interesados en la enseñanza de las ciencias.

Surge como una necesidad imperiosa de retomar el rumbo trazado por la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo («La Misión», en lo que sigue) en el aspecto más crucial de los cuatro ingredientes señalados en el informe conjunto, Colombia al Filo de la Oportunidad, la educación . En efecto, distintas circunstancias políticas vividas por el país dieron al traste con lo que se consideró en su momento la carta de navegación para el nuevo milenio. Después de una década, el 21 de julio de 2004, se funda «BUINAIMA» en Maloka, uno de los centros interactivos del conocimiento más afamados a nivel mundial, buscando con este hecho simbólico llamar la atención de unos dirigentes amnésicos sobre el compromiso que tienen con Colombia y, sobre todo, con las futuras generaciones, en la generación de conocimiento con compromiso social.

Particularmente «BUINAIMA» destaca la importancia de fortalecer y empoderar, mediante el conocimiento, a la población más desfavorecida y vulnerable. Nada más vulnerable que los niños, niñas y jóvenes, gran cantidad de ellos forzados a participar de un conflicto de cuyo origen no les cabe responsabilidad alguna. Igual ocurre con nuestras culturas ancestrales. De ahí que se escogiera a Maloka, nombre que evoca un lugar de convivencia, donde se toman sabias decisiones, y al Dios del Conocimiento de los Uitotos, Buinaima, para proponerle a

Colombia una nueva alianza de todas las fuerzas que siguen creyendo en la educación como el órgano fundamental para el cambio requerido.

Los retos se han agigantado ahora, cuando los efectos de la globalización económica se han manifestado en todo su rigor, cuando enfrentamos el reto del TLC sin herramientas adecuadas para competir, cuando la inversión en C&T (ciencia y tecnología, investigación y desarrollo) ha vuelto a caer, primero como consecuencia del proceso 8000, después porque se le apostó todo a la paz y ahora porque la guerra demanda todos los esfuerzos, sin consideración alguna con los otros renglones, particularmente con la educación, que requiere urgentemente de mayor inversión y organización para que no sigamos atacando los efectos sino las causas del mal.

Las motivaciones que tuvimos para la creación de “BUINAIMA», sus principios y estatutos, así como otros documentos pertinentes, están contenidos en el folleto: Prólogos a un Ensayo de Nación, I. BUINAIMA, y pueden consultarse en nuestro portal (www.buinaima.org). La filosofía puede verse en el libro Conformación de un nuevo ethos cultural, también disponible en nuestra página. (Prólogos a un Ensayo de Nación, II. Proyecto BUINAIMA.)

Nuestra Misión

Buinaima como asociación propende por mejorar la calidad en la enseñanza de todas las ciencias y sus diversas aplicaciones en todo el territorio colombiano y a todos los niveles, integrándola al proceso enseñanza-aprendizaje de las otras áreas del conocimiento, incluido el artístico y el filosófico, todo ello con responsabilidad social y ambiental.

 

Nuestra Visión

Como Proyecto, Buinaima se dispone naturalmente al desarrollo humano sostenible de la nación colombiana, fundamentado en el conocimiento integrado, de manera comprometida y articulada a la consolidación del proyecto de nación contemplado en la Constitución Nacional. Para lograrlo, se reconoce la imperiosa necesidad de conformar en Colombia un nuevo ethos cultural.

¿Cómo nace Buinaima?

“¿Cómo hacer progresar en la humanidad los ideales de paz, de libertad y de justicia social?” En la presentación del texto La educación encierra un tesoro, se termina con ese interrogante. El texto es resultado del informe preparado para la UNESCO por la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, presidida por Jacques Delors, publicado en 1996. Es un documento que algunos suelen tomar como referente para subrayar el valor invaluable de la educación en la transformación de las costumbres y en la apertura de oportunidades en un mundo global, en la cacareada Sociedad del Conocimiento.

Se ignora que tres años antes se había conformado en Colombia una comisión para elaborar “la carta de navegación para el próximo milenio”. Los comisionados fueron reconocidos por los medios como “los diez sabios”. Oficialmente la comisión fue denominada Misión de ciencia, educación y desarrollo. Muchos maestros y maestras recuerdan todavía la síntesis del informe, o Informe conjunto, presentado por la comisión al cabo de un año de trabajo, titulado: Colombia al filo de la oportunidad. La Editorial Magisterio publicó dicha síntesis. Parecería que los tomos conteniendo los informes individuales y de las diferentes subcomisiones, 8 en total, editados juiciosamente por Carlos Eduardo Vasco en el siguiente año, nunca hubieran visto la luz pública: murieron arrumados en los sótanos y en los estacionamientos de instituciones oficiales.

El 21 de julio es una fecha histórica para quienes tenemos puesta la fe en una revolución cultural educativa y para quienes deseamos construir un país en donde todos quepamos; un país al alcance de todos los niños, niñas y jóvenes; pluricultural, acorde a nuestra rica biodiversidad y bioetnicidad; un país donde la sociedad del conocimiento se nutra de la sociedad del aprendizaje.

El Informe conjunto fue presentado solemnemente a los colombianos desde el Palacio de Nariño el 21 de julio de 1994. En su discurso de presentación de dicho informe el Presidente Gaviria afirmaba: “Ya tenemos alistado el navío, izadas las velas y trazado el rumbo; sólo nos falta zarpar al nuevo mundo que ya tenemos imaginado”, y hacía referencia a otro acontecimiento histórico fundamental, la Constitución de 1991, sobre la cual destacaba: “Cuando los colombianos (la) expedimos, empezamos a sentir que era posible vivir en un país en donde la paz, la convivencia y el respeto por las diferencias fueran los principales valores.”

El desafío de pensar en grande una transformación radical que partiera en dos la historia de Colombia había sido propuesto por Rodolfo Llinás a los otros comisionados: Eduardo Aldana, Fernando Chaparro, Gabriel García Márquez, Rodrigo Gutiérrez, Marco Palacios, Elkin Patarroyo, Eduardo Posada, Ángela Restrepo, y Carlos Eduardo Vasco. Al final de su informe los comisionados ratifican lo que fue el norte de la comisión: “De las cuatro áreas: ciencia, tecnología, organizaciones y educación,

resulta prioritario actuar de inmediato sobre esta última

Coincide, pero se anticipa, este dictamen con el de la UNESCO (1996): “Al concluir sus labores, la Comisión desea afirmar su convicción respecto a la función esencial de la educación en el desarrollo continuo de la persona y las sociedades… una vía al servicio de un desarrollo humano más armonioso, más genuino, para hacer retroceder la pobreza, la exclusión, las incomprensiones, las opresiones, las guerras, etc.” En el informe conjunto (1994) Llinás escribe: “…se requiere de una redefinición del desarrollo humano y un nuevo énfasis sobre el conocimiento científico y tecnológico… .” (El subrayado es nuestro). Miembros honorarios de la asociación los mismos.

un nuevo ethos cultural que supere la pobreza, violencia, injusticia, intolerancia y discriminación que mantienen a Colombia atrasada socio-económica, política y culturalmente

.” Delors complementa: “Quizá no sea necesario recalcarlo, pero la Comisión ha pensado ante todo en los niños y los adolescentes, en aquellos que el día de mañana tomarán el relevo de las generaciones adultas, demasiado inclinadas a concentrarse en sus propios problemas. La educación es también un clamor de amor por la infancia, por la juventud que tenemos que integrar en nuestras sociedades en el lugar que les corresponde, en el sistema educativo indudablemente, pero también en la familia, en la comunidad de base, en la nación.” (Los subrayados son nuestros.)

Síntesis del Programa

El «Programa de Desarrollo del Talento en Poblaciones Vulnerables», empezó como una modesta propuesta de la Asociación Colombiana pro Enseñanza de la Ciencia –Buinaima a la Secretaría de Educación Distrital en 2005. Inicialmente concebido como un proyecto para la educación media, mejorado a partir de la experiencia adquirida y de la vinculación de la Alcaldía Menor de Ciudad Bolívar, con financiación del Fondo Común de Localidades, ampliado posteriormente a la primaria y el preescolar, con posibilidades de extensión a varias localidades más y a las diversas regiones del Territorio Nacional, se compone ahora de dos fases o etapas, incorporadas a una educación por ciclos. El Programa Talentos, como le denominamos abreviadamente, está dirigido a promocionar, identificar, potencializar y desarrollar talentos sobresalientes en áreas específicas (artes, ciencias, humanidades, tecnologías y deportes) en sectores de la población identificados como vulnerables.

Pero más allá de resolver un problema de minorías, como ciertamente lo son los superdotados y los prodigios, nosotros consideramos la estrategia aquí propuesta como un camino expedito para identificar y analizar problemas y conflictos (de mayorías y de minorías vulnerables).

En otras palabras, consideramos que la educación de calidad para las poblaciones menos favorecidas no debe ser solo una medida preventiva: podría dar como consecuencia una mejor salida a los conflictos y las tensiones sociales causadas por la inequidad, acrecentadas por la corrupción y la violencia, además del deterioro originado en el mal manejo del ambiente, del entorno y de las relaciones político-sociales. En suma, no solo se trata de remediar las consecuencias del mal uso que se hace a menudo del conocimiento en una época que tendenciosamente o por lo menos en forma ambigua se denomina era del conocimiento sino también de generar conocimiento para el desarrollo humano y hacer uso apropiado de dicho conocimiento, es decir, cultivar conocimiento con sabiduría.

Mentes diferentes, aprendizajes diferentes. Esta propuesta, las anteriores reflexiones y la teoría de las inteligencias múltiples desarrollada por Gardner y colaboradores nos han llevado a formular otro modelo para el talento, el ingenio, la creatividad (los viejos T·I·C, en contraposición a las nuevas t.i.c o tecnologías de la información y la comunicación) y a proponer su incentivación, motivación y promoción con responsabilidad social en la búsqueda de un desarrollo a escala humana. Ese modelo lleva a que la educación deje la huella de las siete características que proponemos para una nueva generación de colombianos, hoy niños, niñas y adolescentes, resumidas en el acrónimo C·R·I·S·T·A·L: creatividad con responsabilidad, inventiva con solidaridad, talento autónomo y laborioso.

Haciendo uso de las inteligencias múltiples de Gardner las t.i.c (T-I-C), C·R·I·S·T·A·L, y los encuentros P·I·C·A, un acrónimo sugerido por Vasco para enfatizar cuatro características de las redes digráficas heterárquicas, opuestas a las jerárquicas de nuestra escuela autoritaria: participación + iniciativa + confianza + autorregulación. Nacen los centros lúdicos, carta de navegación de BUINAIMA, A la fecha, estos son: ludo-motricidad, ludo-Sofía, ludo-indagación, ludo-innovación, ludo-creatividad y ludo-arte.

Cabe agregar que en Bogotá la estrategia anterior se enriquece y las diferentes fases del programa se complementan con diversos ambientes que propician o permiten actividades extra curriculares: el museo de la ciencia y el juego también los museos de la Universidad Nacional, los espacios que ofrece Maloka, el Jardín Botánico de Bogotá, el Planetario de Bogotá, Tecnoparque (SENA), ASAB y diversas academias o escenarios de música, teatro, danza, artes plásticas, el Programa Ondas de Colciencias y muchos otros. En Medellín y otras ciudades empiezan a montarse escenarios que recrean el ambiente desde el conocimiento integrador, como lo hace el Parque Explora.

Proyecto Ethos Buinaima

Pero «BUINAIMA» no es solo una Asociación. El 21 de julio de 2005, para celebrar el primer aniversario de la fundación de la Asociación «BUINAIMA», se lanzó una propuesta mucho más ambiciosa: «Conformar en Colombia un nuevo ethos cultural». Esto se hizo en una memorable ceremonia en el Planetario de Bogotá, en el Palacio de las Estrellas. Aquella frase resume una de las recomendaciones trascendentales del Informe de la Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo, y es en nuestra opinión lo que permitirá la solución a largo plazo de los ya centenarios problemas de nuestro pueblo. El desarrollo del «Proyecto ETHOS Buinaima» es la materialización de esa aspiración. Si a la creatividad del colombiano y su desmesurada ambición de ascenso personal las orientamos apropiadamente, tendremos una sociedad más equitativa, más solidaria, más desarrollada en el sentido humano, en breve, más justa. Ese es el primer paso hacia la creación de un Estado en el que todos quepamos; en palabras de García Márquez: «un país al alcance de los niños».

En efecto, la misión de mejorar la calidad en el aprendizaje de las ciencias se ha ampliado para participar más activamente en la formación de una nueva generación de colombianos que descubran mejores formas de pensar y de actuar, bajo el supuesto de que en Colombia, a juzgar por el comportamiento político y social a gran escala, las actuales no parecen ser las más adecuadas. Si bien el «Proyecto» se inserta en movimientos a nivel mundial que proponen un nuevo ethos global, se concibe como una reflexión, razonable más que racional, y una acción colectiva encaminada a atender los problemas específicos de nuestra nacionalidad y de nuestra regionalidad, los del país pluriétnico, multicultural y biodiverso definido en la Constitución Nacional de 1991.

El «Programa Desarrollo del Talento», el cual empezó como un proyecto local de «Buinaima» en convenio con la Secretaría de Educación Distrital y el Fondo de Desarrollo Local de Ciudad Bolívar, dirigido a poblaciones escolares múltiplemente vulnerables, tiene como perspectiva extenderse a todas las regiones del territorio nacional; se ha convertido en la práctica en el instrumento principal de materialización de aquel plan de largo alcance. Surge así la aparente

contradicción de un «Programa» supeditado a un «Proyecto». La contradicción es sólo semántica. En esencia, con el «Proyecto» y el «Programa» se busca el entrelazamiento adecuado del trinomio ciencia, educación y desarrollo, entendida esta última componente como desarrollo a escala humana. Creemos interpretar así la ambición máxima y la recomendación programática expresada en Colombia, al filo de la oportunidad.